Privacidad en la era de la inteligencia artificial

La inteligencia artificial se ha colado en nuestra vida cotidiana casi sin avisar. Está en el asistente que responde nuestras preguntas, en el sistema que recomienda qué ver o comprar, en la herramienta que filtra currículums o en el modelo que evalúa el riesgo de una operación. Toda esa tecnología tiene un combustible común: los datos. Y muchos de esos datos son personales.
Brechas de seguridad

Cada día dejamos un rastro de datos: cuando navegamos, compramos, trabajamos o simplemente llevamos el móvil en el bolsillo. Esa información dice mucho de nosotros —dónde estamos, qué nos preocupa, con quién nos relacionamos— y, por eso, el ordenamiento jurídico la protege. En España, esa protección no es un concepto abstracto: es un catálogo concreto de derechos que cualquier ciudadano puede invocar y que cualquier organización está obligada a respetar.
Tus derechos digitales

Cada día dejamos un rastro de datos: cuando navegamos, compramos, trabajamos o simplemente llevamos el móvil en el bolsillo. Esa información dice mucho de nosotros —dónde estamos, qué nos preocupa, con quién nos relacionamos— y, por eso, el ordenamiento jurídico la protege. En España, esa protección no es un concepto abstracto: es un catálogo concreto de derechos que cualquier ciudadano puede invocar y que cualquier organización está obligada a respetar.